Pasos huecos y armoniosos retumbaban en
las paredes del castillo, en esa época del año era frio y muy pocos estudiantes
se quedaban en él. Los estudiantes visitaban a sus manadas y pasaban ahí las
fiestas y los pocos que se quedaban eran los que no tenían familiares o los que
tenían problemas para controlarse en esa época del año. Los pasos cada vez mas
rápidos llegaron a una sala con estilo gótico en el que once personas estaban
reunidas. Una de ellas era una mujer de cabello rojizo y estaba sentada en el
sillón detrás de escritorio negro.
-Ya estamos aquí, ¿para qué querías
vernos a todos hermana?-. Habló primero la mujer y miraba a Julliane con enojo
e impaciencia, ella era su hermanita querida pero a veces sus ideas locas la
sacaban de quicio y el haberlos reunido a todos significaba que o algo se le
había ocurrido o algo estaba mal con las manadas de su reino.
-Tranquila Colline-. Le dijo a su
hermana con una sonrisa socarrona. -Los llame por que hemos tenido un problema
con las manadas de mi región, la profecía se cumplió y los diez Omega han
nacido.
El silencio reinó en la habitación y un
semblante de sorpresa se cernía en la cara de cada uno de los hermanos, sabían
que tenían que hacer lo correcto y enviar a los niños a las diferentes academias
en todo el mundo para personas como ellos. Ellos podían transformarse en
diversos animales, pero los Omega eran los mas especiales y siempre corrían mas
peligro. Un hombre alto y un poco bronceado de ojos dorados y cabello castaño
se levantó y dijo: -Entonces hermanita creo que todos estamos de acuerdo, hay
que enviarlos a todos a diferentes academias hasta que se tengan que reunir y
cumplir con su tarea.
Todos asintieron al mismo tiempo y cada
uno desapareció, ya todos sabían que hacer y ahora solo quedaba en manos de los
maestros el poder sacar todo el potencial de los Omega.
ojala comiences a escribir tu historias se ve bastante interesante, siguela quiero saber mas :D
ResponderEliminar-ignacia